sábado, 24 de junio de 2017

El crimen del siglo

¿Cómo les trata la vida, queridos amigos/parroquianos/visitantes de ocasión?
Por acá en la comarca (cuarta región de este apocalíptico país conocido como Chile) hace mucho frío, que sólo puede ser combatido con té, café y alcohol... bueno, lo tercero es una opción personal, pero se la aconsejo a cualquier mayor de edad que no tenga una personalidad con tendencias a las adicciones, claro.
He dibujado y pintado mucho, he ido a uno que otro evento, he dado clases... he hecho varias cosas.
Y entre esas parece que molesté a alguien.
La razón la desconozco por completo, pero la cosa es que me gané una serie de ataques pasivo/agresivos sin concursos ni sorteos, de parte de alguien que hace casi 2 años me hizo la misma, razón por la que puse buena distancia, pero por cosas de la vida veo ocasionalmente.
Emocionalmente no es tan terrible, pues no es como tomarlo en son de conducta desleal ni mucho menos, pues no hay un vínculo ya hace tiempo, pero me chocan los recursos... yo sé mejor que nadie que tengo un abanico completo de defectos que lejos de tornarme encantadora como ocurriría en una comedia romántica estúpida me presentan absolutamente antipática al mundo, ya, perfecto, pero no me impongo a nadie, sólo procuro alejar a las personas con las que no me interesa relacionarme, es una operación super fácil y sencilla, pero que no deja a ningún lastimado en el camino. Es por ello que el arma usada para recordarme que mi poco adorable persona no cae en gracia fue... mi apariencia física.
Por el amor de Crom, es TAN pueril usar eso. Tan tan tan tan infantil... tan básico, barato... y sobre todo, bajo.
Si, está bien, no soy una heroína de shojo manga que se cortará el pelo dramaticamente ni nada, pero es desagradable que te jodan por lo que vistes o lo que pesas... cielos, a estas alturas de mi vida (y desde hace un buen tiempo) sé mejor que nadie que cargo con varios kilos de sobrepeso, pero sé vestirme adecuadamente y por ello mantengo mi autoestima bajo control, que si bien tengo claro que tengo una simpática panza cervecera, tampoco dejaré la cerveza para tener cintura de avispa,  una cosa por otra, y es la vida que elegí, fin.
Así es que tirar comentarios sobre la talla de ropa que uso  o fingir extrañeza por el vestido que llevo puesto... diablos, no! soy una vieja de mierda de más de 30, no soy una frágil adolescente a la que traumarán con esas cosas... molesta, si, pero desde el ángulo de "esto no puede estar pasando, viajé en el tiempo/espacio y estoy en el universo de As told by Ginger". Uufff, me rompe las pelotas esa sensación. 
Y me saca de la felicidad de pasar la vida leyendo pulpas, dibujando y viendo anime con el sr. esposo (a.k.a. sr esclavo que me acompaña con las cervezas) o cosas así de edificantes pa'l alma (que obvio no tengo, pero se lee bonito escribir eso, a que no)
Cómo si no fuera suficiente con lidiar con la pubertad del retoño (cambios de humor constantes y estúpidos y conductas de niño rata promedio como amar juegos baratos para el teéfono) como para encontrarse con una Mean Girl de 3 décadas, rayos, nadie quiere eso! quizás toparse con Godzilla en una mala jornada o Tony Montana con 3 días de abstinencia o algo así, pero no con personas adultas que actúan como adolescentes, diablos ¡no!
Paciencia, paciencia, paciencia. 
Que al final del día igual acabaré en el agujero hobbit jugando ps3 con los engendros bípedos que tengo por familia lejos de la hostilidad del mundo externo... sin duda alguna este estilo de vida tiene grandes ventajas (el ostacismo la lleva, yeah!)
....pero y si los comentarios me tocaran, si me dolieran, si estuviera atravesando un mal momento de inseguridad sobre mi cuerpo... ¿sería tan anecdótico o podría ir más lejos?
Las malas intenciones de otros seres "humanos" me recuerdan mi propia misantropía con mucha fuerza. Es por eso que cada día amo más a a mis gatos, y eso que son malos y destructivos con conductas delictivas... quizás deba volcar mis esperanzas a las plantas... anda, pero está esa rosa a la que cada vez que desmalezo me pincha hasta que sangro... mejor sigo viendo ciencia ficción con el esposo, es mi destino. 

...y ese parece que viene siendo mi terrible crimen, mantenerme al margen, ¡changos!

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